Uno se puede pasar la vida demostrando, poniéndose corazas para evitar lo inevitable..
Marta llega a su departamento cada día, ella sabe que al abrir la puerta el amor tiene olor a guiso y arroz.
Lo sabe por que Iván su pareja de años, cada día se esfuerza por tener este plato listo para Marta.
Marta trabaja en un centro de salud precario, y el mito universal de comidas hospitalarias, para Marta es una realidad permanente.
Ivan su pareja lo sabe, y se esfuerza cada dia por demostrar su cariño y preocupación con ciertas cosas. Sabe que Marta le gusta el arroz y que también los guisos. Por mas precario qué sea el presupuesto se esfuerza por darle en el gusto y poder variar pequeñas cosas del menú. Pero siempre es el mismo.
Marta siente el cariño de Iván en estas cosas, ya que no habla mucho y es tímido de piropos.
Pero es tan delgado el hilo del el desquerer ya que Marta supo que Ivan la engañaba ...no por que le encontró mensajes de otra persona en su telefono, ni por que contestaba y hablaba en clave con ciertos adjetivos que le indicaban a la otra mujer que en ese momento no podía hablar. Ni por que entre los bolsillos de Ivan había una pulsera qué no era de ella.
Por que Ivan la dejo de querer desde desprocupar el detalle. Ya la comida no estaba caliente en la mesa, estaba tapada con un plato en el mueble de la cocina y poco a poco el guiso estaba cada dia mas frío. Posterior mente estaba solo en la hoya y pasó a estar en refrigerador. cada dia qué pasaba el guiso y el arroz estaban más lejos. Ya no era una muestra de preocupación...era un trámite. Hasta que ni el guiso ...ni el arroz ..estuvieron más.
Y Marta, ignorando su tristeza ...resolvió y cocinó tal cual como le gustaba. Ignoraba todas las señales ...solo esperaba la fortaleza de Ivan , que admitieron la falta de amor. Ya no la quería...pero se quedaba.
Marta sabía que el tiempo no iva a curar su dolor si no hacia algo para que ese espacio cambiará. Y en un desafío a ella misma cocino otra cosa. Ivan lo notó de inmediato y empezó a mostrar interés en ella nuevamente. Ivan supo que en ese mismo instante Marta ya no lo necesitaba mas y eso a él le provocaba un vacío.
La historia dice que las mujeres siempre sabemos lo que
pasa, sabemos exacto cuanto nos quieren, sabemos perfectamente si la persona de al lado está correctamente
con uno y por sobretodo sentimos cuando no somos las únicas.
Ni mil fotos felices,
ni el conformismo que nos caracteriza y por sobre todo las ganas de no estar
solas a veces nos gana y nos hacemos las ciegas. Pero lo vemos y lo escondemos.
Las mujeres somos intensas
y históricamente hemos sacrificado nuestra felicidad por trabquilidad y rutina …
nos subimos a inmensos zapatos que deforman nuestros pies y nos mantenemos
estoicas. Así es nuestra vida… hasta que encontramos a la persona correctas y en este caso el menú adecuado.
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